¿Qué es la acalasia esofágica?
La acalasia esofágica es un trastorno crónico y poco frecuente que afecta al movimiento natural del esófago. Se caracteriza por una incapacidad progresiva de este órgano para desplazar los alimentos hacia el estómago debido a dos alteraciones principales: la pérdida de motilidad de la musculatura esofágica y la falta de relajación del esfínter esofágico inferior. Esta combinación provoca que el alimento avance con dificultad, se acumule en el esófago y genere sensación de atasco o presión torácica.
Con frecuencia, sus síntomas iniciales se confunden con reflujo gastroesofágico o molestias funcionales, lo que retrasa el diagnóstico. La acalasia es una patología de origen neuromuscular, no causada por inflamación ni por obstrucciones físicas, y requiere pruebas específicas para identificarla. Su correcta evaluación implica una coordinación detallada entre Digestivo, Radiología y Cirugía, lo que permite descartar otras enfermedades y seleccionar el tratamiento más adecuado para cada caso.
Síntomas más frecuentes
El síntoma que más caracteriza a esta enfermedad es la dificultad progresiva para tragar (disfagia). Los pacientes relatan que la comida “se queda parada en el pecho”, o que necesitan beber varias veces para facilitar la deglución.
También pueden aparecer regurgitación nocturna, presión torácica, tos nocturna, hipo repetido, sensación de llenado precoz y pérdida de peso. Al tratarse de un trastorno de progresión lenta, muchas personas conviven con estos síntomas durante meses antes de solicitar valoración.
Cómo se diagnostica la acalasia
El diagnóstico se basa en pruebas específicas que permiten evaluar la motilidad del esófago.
La gastroscopia descarta lesiones obstructivas. La manometría esofágica de alta resolución es la técnica fundamental, ya que mide de forma precisa las presiones y la coordinación muscular. En algunos casos, el tránsito esofágico o el TAC complementan la valoración anatómica y funcional.
Una coordinación adecuada entre diferentes servicios clínicos permite acortar los tiempos diagnósticos y ofrecer al paciente un plan terapéutico más rápido.
Tratamiento: la miotomía laparoscópica
El tratamiento más eficaz es la miotomía de Heller por laparoscopia, una técnica mínimamente invasiva que consiste en liberar las fibras musculares del esfínter esofágico inferior para facilitar la entrada de alimentos al estómago.
Esta intervención se realiza mediante pequeñas incisiones, genera menos molestias postoperatorias y ofrece una recuperación rápida. La mejoría de la deglución suele ser inmediata.
La visión del especialista
“La miotomía laparoscópica ofrece resultados muy estables y transforma la calidad de vida de los pacientes con acalasia. Es una técnica segura, eficaz y con una recuperación muy corta.”
— Dra. Maja Odovic, Cirujana General
Cómo es la recuperación
Tras la cirugía, la estancia hospitalaria suele ser de 24 a 48 horas. La dieta progresa de forma gradual y la mayoría de los pacientes vuelve a su rutina habitual en pocos días. El seguimiento posterior garantiza una evolución adecuada y la resolución progresiva de los síntomas.
Cuándo acudir a un especialista
La disfagia persistente, la regurgitación nocturna y la pérdida de peso sin motivo claro son señales que justifican una valoración especializada. La detección temprana evita complicaciones y permite plantear un tratamiento eficaz.
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